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Soveni - Sociedad Venezolana de Enfermeria en Internet

EPOC: LO QUE HAY QUE CONOCER

Dr. Dennis E. Niewoehner
N Engl J Med 2010;362:1407-16.

Presentación de un caso

Un hombre de 67 años se presenta con antecedentes de disnea que ha ido en aumento en los últimos años. Comenzó a fumar a los 15 años y continúa fumando un paquete por día. El empeoramiento de la disnea lo obligó a dejar de trabajar como obrero: Ha sido tratado en la sala de emergencias 2 veces en el último año por un cuadro al que él denomina bronquitis. En el examen físico se constata disminución del murmullo vesicular y espiración prolongada.

La espirometría revela una obstrucción grave del flujo aéreo (relación entre el volumen espiratorio forzado en 1 segundo [VEF1] para la capacidad vital forzada [CVF], 0,43; VEF1, 34% de su valor teórico). ¿Cómo se debe manejar este caso?

Problema clínico

El principal problema clínico de la EPOC grave es la disnea durante el ejercicio. Tiene un comienzo comúnmente insidioso, y en años o décadas puede progresar hasta la incapacidad grave. Otros síntomas comunes son la tos, la producción de esputo y las sibilancias.  El paciente con EPOC grave suele tener exacerbaciones que motivan consultas médicas y hospitalizaciones.

La hipoxemia y la hipercapnia crónicas  pueden causar hipertensión pulmonar y cor pulmonale. También presentan mayor riesgo de enfermedades sistémicas, como las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, el cáncer de pulmón y la depresión. La EPOC representa un problema de salud pública global que va en aumento. En una estudio de población  realizado en diferentes países, aproximadamente el 10 % de los participantes mayores a 40 años tenía obstrucción de la vía aérea de moderada a grave, según los criterios esprirométricos.

En Estados Unidos, en el período 1.970-2.002,las tasas de mortalidad estandarizadas por edad aumentaron en un 103%,convirtiéndola en la cuarta causa de muerte, siendo las mujeres las que influyeron en este resultado. En la actualidad, la tasa de muerte por EPOC en las mujeres excede a la de los hombres. A medida que la EPOC empeora, los gastos en salud aumentan notablemente, sobre todo por los generados por las exacerbaciones que requieren hospitalización.

Historia y Examen Físico

Aunque la EPOC es más frecuente con la edad, se debe sospechar en todos los adultos que experimentan síntomas respiratorios crónicos, sobre todo la disnea que limita las actividades ordinarias. El tabaquismo es, con mucho, la causa más importante de EPOC, pero la enfermedad clínicamente significativa se desarrolla solo en una proporción pequeña de fumadores. Pero también se han identificado otros factores de riesgo ambientales, como la exposición a diversos polvos y humo industriales. El examen físico puede revelar un tórax en tonel, retracción costal inferior inspiratoria (signo de Hoover), espiración prolongada y uso de los músculos accesorios de la respiración, pero estos signos a veces están ausentes, incluso en los casos de enfermedad grave.

Espirometría y otras pruebas

La historia clínica y el examen físico pueden sugerir la EPOC pero no son indicadores confiables de una obstrucción del flujo aéreo. El diagnóstico debe ser confirmado mediante una espirometría. No obstante, la espirometría  no suele ser requerida y la dificultad para realizarla puede llevar a errores diagnósticos.  La obstrucción del flujo aéreo es la relación entre la VEF1 pos broncodilatador y la CVF < 0,70 en la espirometría. La gravedad de dicha obstrucción se clasifica de acuerdo al VEF1 como el porcentaje del valor normal esperado.

Estadio y gravedad de la EPOC de acuerdo a la espirometría posbroncodilatgadore

Estadio y gravedad de la EPOC         Definición

Estadio I: Leve     VEF1:CVF 0.70, VEF10 ?80% del valor esperado

Estadio II: Moderado      VEF1:CVF <0.70, VeF1 50 a 79% del valor esperado

Estadio III: Grave VEF1:CVF <0.70, VEF1 30 a 49% del valor esperado

Estadio IV: muy grave    VEF1:CVF <0.70, VEF1 <30% del valor esperado oVeF1 <50% del valor esperado plus insuficiencia respiratoria crónica.

La espirometría es esencial para determinar si la causa probable de los síntomas es la EPOC pero para evaluar la gravedad general de la enfermedad es necesario usar otros criterios clínicos como la disnea en relación con tareas específicas y la frecuencia de las exacerbaciones.

La prueba de reversibilidad de la obstrucción del flujo aéreo con un broncodilatador inhalado puede ser de valor para la evaluación inicial, porque una respuesta muy intensa podría identificar previamente el asma inesperada. La edad temprana del inicio de los síntomas, la atopia, la ausencia de antecedentes de tabaquismo, los síntomas episódicos y los despertares nocturnos son más indicadores de asma que de EPOC.

La clasificación de los pacientes con EPOC como "respondedores" o "no respondedores", de acuerdo con los criterios arbitrarios de reversibilidad, es de poco valor práctico porque la mejoría de la función pulmonar con los broncodilatadores, inmediata o posterior, es pequeña en relación con el error de medición. En consecuencia, la espirometría es una mala guía para determinar si se debe continuar el tratamiento o modificarlo.  Una vez que el diagnóstico de EPOC ha quedado establecido, en general hay poco justificativo para repetir la espirometría en las visitas posteriores, aunque la medición espirométrica una vez al año (o más) puede brindar alguna información pronóstica. En ocasiones, puede ser útil para distinguir las causas pulmonares de las extrapulmonares que han motivado el empeoramiento de la disnea.

La radiografía de tórax permitirá el manejo de otro tipo de patologías. La tomografía computarizada de tórax es innecesaria a menos que se sospeche otro diagnóstico o se considere un tratamiento quirúrgico para la EPOC. La oximetría anual, sobre todo en pacientes con enfermedad grave o muy grave, permite que los pacientes con hipoxemia crónica se beneficien a largo plazo con la oxigenoterapia. Se pueden hacer pruebas para determinar el origen genético de la deficiencia de Alfa-antitripsina 1, sobre todo si evoluciona a una edad relativamente joven, o si existen antecedentes familiares importantes. Esta información puede ser útil para el asesoramiento. Se puede hacer el tratamiento de reemplazo de la a-antitripsina 1, aunque su beneficio es incierto.

Cesación de fumar

En el Lung Health Study, un ensayo aleatorizado para dejar de fumar en pacientes con EPOC leve a moderada, el abandono del cigarrillo hizo más lento el deterioro de la función pulmonar y, en el seguimiento a largo plazo redujo la tasa de muerte por cualquier causa. Aunque se han realizado estudios similares en pacientes con EPOC grave n, es razonable suponer que al dejar de fumar se obtienen algunos beneficios para la salud, en todas las etapas de la enfermedad. La información sobre las intervenciones disponibles para dejar de fumar en pacientes con EPOC es bastante limitada. En estos pacientes también debe aplicarse la combinación de asesoramiento y farmacoterapia que son eficaces en la población general.

Broncodilatadores

Muchos pacientes con EPOC grave sintomática obtienen alivio con los broncodilatadores inhalados. Se utilizan los agonistas adrenérgicos B2 de acción corta (por ej., el albuterol) y el bromuro de ipratropio, un agente anticolinérgico de acción corta, separados o en combinación. En la actualidad, los broncodilatadores de acción prolongada son de uso común, pero para la terapia de rescate la indicación es un broncodilatador de acción corta.

Muchos pacientes prefieren el albuterol al bromuro de ipratropio porque es de acción más rápida. La inhalación de un agonistas B2 como el  salmeterol y el formoterol proporciona una broncodilatación sostenida, de por lo menos 12 horas, mientras que la acción del agente anticolinérgico de acción prolongada tiotropio inhalado dura al menos 24 horas. En estudios clínicos aleatorizados generalmente han participado pacientes sintomáticos con propensión a las exacerbaciones  y valores de VEF1 < 60% del valor esperado. Cuando se utilizan como monoterapia, ambas clases de broncodilatadores de acción prolongada brindan beneficios similares. Mejoran el estado de salud respiratoria, en comparación con el placebo, pero la mejoría promedio no llega a los 4 puntos, un cambio considerado clínicamente significativo para tal instrumento.

Ambas clases de medicamentos también reducen el riesgo de exacerbación en un 15-20%, y éste puede ser su beneficio clínico más importante. Dado que el paciente promedio con EPOC grave tiene alrededor de una exacerbación por año que requiere atención médica, se deben tratar de 5 a 7 pacientes durante 1 año para prevenir un acontecimiento único. Se ha demostrado que ambas clases de fármacos reducen las hospitalizaciones, aunque las reducciones no han sido constantes.

En general, los eventos adversos asociados con los broncodilatadores de acción prolongada no son importantes. Aunque se han planteado preocupaciones acerca de la seguridad cardiovascular de los dos tipos de broncodilatadores de acción prolongada, no se han identificados problemas graves de seguridad.

La teofilina es poco utilizada en la práctica actual, pero puede ser considerada para los pacientes cuya EPOC es difícil de controlar. El nivel plasmático no debe superar los 12 mcg/mL, ya que los niveles más elevados son mal tolerados en los pacientes mayores.

Corticosteroides inhalados

Los corticosteroides inhalados también son muy utilizados para la EPOC. Al igual que los broncodilatadores de acción prolongada, los corticosteroides inhalados reducen la frecuencia de las exacerbaciones en un 15-20% y mejoran también el estado de salud respiratoria, pero solo en una medida modesta. La combinación de un corticosteroide inhalado con un agonista B2 de acción prolongada reduce las exacerbaciones en un 10% adicional, comparado con cualquiera de las terapias utilizadas solas. Los efectos adversos más comunes son la disfonía y las aftas. También han sido relacionados con un riesgo mayor de neumonía en pacientes con EPOC, que asciende a un exceso de casos de 3/100 pacientes-año de exposición. Sin embargo, la importancia de esta observación es incierta, ya que no se exigían radiografías de tórax para el diagnóstico de neumonía, y la inhalación de corticosteroides no se asoció con un aumento de la mortalidad.

Oxígeno

Dos ensayos aleatorizados evaluaron la  oxigenoterapia en pacientes con EPOC grave e hipoxemia persistente. Uno de ellos, de 5 años de duración, comparó los efectos del consumo de oxígeno durante 15 horas/día sin oxígeno. El otro fue un estudio de 3 años de uso de oxígeno durante 18 horas por día en comparación con 12 horas por día. La oxigenoterapia probó ser beneficiosa ya que hubo una reducción absoluta en la tasa de muerte por cualquier causa de alrededor de 20 puntos porcentuales en ambos ensayos.

Es necesario medir los niveles de oxígeno arterial cuando el paciente está clínicamente estable, en reposo y respirando aire ambiente. Si la presión parcial de oxígeno arterial es ? 55 mm Hg y la saturación de oxígeno arterial es  88% está indicada la oxigenoterapia domiciliaria durante al menos 18 horas diarias, incluyendo el tiempo de sueño, con caudales que mantengan la saturación de oxígeno por encima del 90%. En los ensayos aleatorizados, aparentemente el uso doméstico de oxígeno no confiere ninguna ventaja de supervivencia en los pacientes con hipoxemia diurna en reposo más leve (presión parcial de oxígeno arterial, 56 a 65 mm Hg) o hipoxemia nocturna aislada.

Para los pacientes con niveles normales de oxígeno en reposo pero que tienen una desaturación transitoria durante el ejercicio, los médicos suelen prescribir oxigenoterapia ambulatoria. Algunos pacientes informan que la oxigenoterapia ambulatoria ayuda a aliviar la disnea relacionada con el ejercicio. No está claro si la percepción de este beneficio se debe a la suplementación de oxígeno o a un efecto placebo. A corto plazo, ensayos controlados con placebo han demostrado que la oxigenoterapia mejora la resistencia al ejercicio en un ambiente de laboratorio; sin embargo, los esfuerzos para demostrar que el uso de oxígeno ambulatorio mejora la calidad de de vida o alivia los síntomas respiratorios durante las actividades de la vida diaria han sido en su mayoría infructuosos.

Manejo de las exacerbaciones

Las exacerbaciones graves de la EPOC tienen un efecto adverso sobre el estado de salud y pueden causar un daño permanente por pérdida de la función pulmonar. Se cree que la mayoría de las  exacerbaciones resulta de la infección, pero el frotis y el cultivo de esputo son de poca ayuda para la orientación terapéutica.

Cuando se usan para las exacerbaciones de la EPOC y en comparación con el placebo, los antibióticos disminuyen el riesgo relativo de fracaso del tratamiento (definido como la falta de resolución o el deterioro clínico) en aproximadamente un 50%,. El análisis de subgrupos indica que los antibióticos son más eficaces cuando están presentes la tos y el esputo purulento. La mayoría de los ensayos que afirman la eficacia de los antibióticos ha comparada los antibióticos más antiguos, como la amoxicilina,  trimetoprima-sulfametoxazol y las tetraciclinas con el placebo. No está claro si las nuevas clases de antibióticos, como los macrólidos y las fluoroquinolonas, son más eficaces. El tratamiento ambulatorio inicial con antibióticos debe estar basado en el costo, la seguridad y los patrones locales de resistencia a los antibióticos, entre las especies bacterianas comúnmente aisladas en el esputo durante las exacerbaciones, en particular Streptococcus pneumoniae,Haemophilus influenzae, Moraxella catarrhalis.

En ensayos aleatorizados, comparado con el placebo, el uso de corticosteroides sistémicos en pacientes con exacerbaciones de la EPOC que fueron hospitalizados o atendidos en una sala de emergencia redujo el riesgo relativo de fracaso terapéutico (definido por la intensificación del tratamiento, la rehospitalización o, un retorno al servicio de urgencias) en un 30%. Los pacientes con síntomas graves atendidos ambulatoriamente también tienen probabilidades de beneficiarse con los corticosteroides sistémicos, aunque faltan estudios de pacientes ambulatorios con síntomas graves y tratados con corticosteroides sistémicos.

En la mayoría de casos, 40 mg de prednisona, 1 vez al día, durante 10-14 días, debería ser suficiente. Los cursos de tratamiento que se extendieron por más  de 14 días no otorgaron ningún beneficio adicional y aumentaron el riesgo de efectos adversos. Si la exacerbación se asocia con mayor falta de aire, se debe incrementar el uso de broncodilatadores de acción corta.

Los anticolinérgicos y los broncodilatadores agonistas B2 parecen ser igualmente efectivos, con poco efecto aditivo de la combinación.

Vacunas

Para los pacientes con EPOC se recomiendan las vacunas antigripal y antineucmocócica.

Rehabilitación pulmonar

A medida que la obstrucción del flujo aéreo progresa, los pacientes con EPOC suelen ser cada vez más sedentarios, lo que conduce a la pérdida de acondicionamiento muscular y cardiovascular. El aumento de la discapacidad física contribuye al aislamiento social y la depresión, que son muy prevalentes entre los pacientes con EPOC grave. El principal objetivo de la rehabilitación pulmonar es invertir la disfunción muscular y cardiovascular a través de un programa de diseño individual. La mayoría de los programas son multidisciplinares. Además del ejercicio, se incluyen la educación, la modificación, del estilo de vida y las intervenciones para mejorar el funcionamiento social y psicológico. Un programa de comportamiento consiste en sesiones supervisadas de 3 a 4 horas de  duración, 3 veces por semana, durante 6 a 12 semanas. Las contraindicaciones principales para el uso de estos programas son la incapacidad de caminar, las enfermedades cardiovasculares inestables y el deterioro cognitivo.

Los estudios clínicos aleatorizados y controlados sobre rehabilitación cardiovasculares han sido realizados en centros únicos y pequeños, generalmente en pacientes con enfermedad grave, según los a criterios espirométricos (VEF1: CVF <0,70; VEF1 30-49% del valor esperado). Una revisión sistemática concluyó que la rehabilitación pulmonar mejoró significativamente tanto la capacidad funcional para el ejercicio (evaluado mediante la medición de la distancia caminada en 6 minutos) y la calidad de vida respiratoria (evaluado sobre la base de las respuestas al  Chronic Respiratory Questionnaire. A falta de un programa de continuación supervisado, la mejoría lograda durante la fase activa de la rehabilitación se pierde sustancialmente durante los años siguientes.

Opciones quirúrgicas

Una opción en pacientes seleccionados con EPOC es la reducción del volumen pulmonar, consistente en la resección del tejido enfisematosa de los lóbulos superiores, permitiendo que el tejido pulmonar restante se expanda y funcione más normalmente. En un estudio aleatorizado con pacientes con EPOC grave, esta cirugía no se asoció con una reducción global de la mortalidad, en comparación con la utilización del tratamiento médico óptimo, a pesar de que la cirugía dio lugar a una mejoría de la función pulmonar, la capacidad para el ejercicio y la calidad de vida respiratoria. La mortalidad se redujo en el subgrupo de pacientes con enfisema predominante del lóbulo superior, junto con una capacidad para el  ejercicio baja al inicio del estudio. Sin embargo, cabe señalar que la capacidad para el ejercicio no estuvo entre las variables pronósticas preestablecidas para ser evaluadas.

El trasplante de pulmón ofrece la única oportunidad para los pacientes con EPOC y discapacidad grave. La tasa mediana de supervivencia después del trasplante pulmonar (alrededor de 5 años) sigue siendo muy inferior a la asociada al trasplante de otros órganos sólidos. No se sabe si el procedimiento reduce la mortalidad,  en comparación con la terapia médica óptima.

Areas de incertidumbre

No está claro si se justifica el uso rutinario de la espirometría para diagnosticar la EPOC en personas asintomáticas en riesgo. Mientras que el National Lung Health Education Program ha defendido la realización generalizada de pruebas espirométricas en los consultorios médicos (Incluidas las pruebas en personas en riesgo pero asintomáticas) para identificar los casos de EPOC, un informe basado en la evidencia, patrocinado por la Agency for Healthcare Research and Quality sostiene que las pruebas de detección para ese grupo de personas elevaría los costos generales, catalogaría falsamente a muchos de los evaluados clínicamente por tener una enfermedad y mejoraría solo un poco los resultados clínicos. En los ensayos aleatorizados, las tasas de abandono del cigarrillo no aumentaron en los pacientes con EPOC que fueron estudiados al principio  mediante la espirometría y cuyos resultados anormales fueron les informados, en comparación con los pacientes que no se sometieron al estudio de detección. Sin embargo, en un ensayo reciente que comparó dos métodos para informar a los pacientes los resultados de la espirometría—la asignación de una "edad pulmonar" en comparación con solo brindar información de la VEF1—el enfoque antiguo se asoció, al año, con una tasa mayor de abandono del cigarrillo (diferencia del 7,2%), lo que sugiere que la espirometría puede facilitar el abandono del hábito de fumar si los resultados se presentan a los pacientes de una manera correcta.

El papel de los programas de manejo de pacientes con EPOC sigue siendo incierto. Los ensayos aleatorizados y controlados del tratamiento de casos de EPOC han obtenido resultados prometedores en la reducción de las tasas de hospitalización, pero la evidencia es insuficiente para concretar recomendaciones. La rehabilitación pulmonar mejora el estado de salud y la capacidad para el ejercicio de los pacientes seleccionados, pero las encuestas nacionales indican que son pocos los pacientes que completan los programas, y no está claro cuál es la mejor manera de mantener los beneficios obtenidos.

Guías

La Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease de la American Thoracic Society-European Respiratory Society y el American College of Physicians l han publicado guías sobre el tratamiento de la EPOC. Las recomendaciones de esta revisión coinciden generalmente con estas normas.

Conclusiones y recomendaciones

El paciente que se describe en la viñeta tiene un cuadro típico con manifestaciones clínicas la EPOC avanzada, con obstrucción grave del flujo aéreo confirmado por la espirometría. Se debe asignar un tiempo para la educación durante la visita inicial del paciente, incluyendo la información sobre los signos y síntomas de una exacerbación grave y la necesidad del tratamiento oportuno. El elemento más importante en el manejo de su enfermedad es dejar de fumar y debe ser reafirmado en cada visita, siempre y cuando el paciente siga fumando. Debe ser tratado por vía inhalatoria con un agonista ?2 de acción prolongada, un  anticolinérgico de acción prolongada o un corticosteroide inhalatorio.

Dado que la EPOC es propensa a tener exacerbaciones graves, sería razonable combinar los medicamentos a partir de 2 de estas 3 clases. Los broncodilatadores de acción corta deben reservarse para el tratamiento de rescate. Aunque los síntomas no cedan, se lo debe instar a continuar tomando los medicamentos, ya que reducen el riesgo de una exacerbación grave. También debe recibir instrucción técnic a para el uso del inhalador. Si la saturación de oxígeno arterial del paciente es menor o igual a 88% en reposo y su estado clínico es estable, está indicada la oxigenoterapia a largo plazo durante al menos 18 horas/día. En ausencia de contraindicaciones debe recibir la vacuna antigripal en cada otoño, como así la vacuna  antineumocócica (con revacunación si es necesario). Si es accesible para el paciente y no tiene contraindicaciones médicas se debe considerar la rehabilitación pulmonar.

Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna  Tomado de: www.intramed.net

 

UN MEJOR USO DEL OXIGENO MEJORA LA SUPERVIVENCIA DE LOS BEBES PREMATUROS

Medlineplus

Randy Dotinga

Dispositivos de presión positiva continua (CPAP). Una alternativa inicial eficaz a la terapia de ventilador.

Investigaciones recientes aclaran un poco cómo utilizar mejor el oxígeno para tratar a los bebés extremadamente prematuros. Los médicos informan que niveles más elevados de oxígeno mejoran las probabilidades de supervivencia de los bebés, pero aumentan las probabilidades de que sufran de daño ocular.

Sin embargo, también señalaron que un tratamiento utilizado para ayudar a los adultos que sufren de apnea del sueño es tan eficaz como el tratamiento tradicional con ventilador para estos bebés y quizás cause menos complicaciones. El tratamiento utiliza una máquina de presión positiva continua de las vías respiratorias para introducir aire en la nariz del bebé e inflar los pulmones con suavidad.

Hasta ahora, este tratamiento "se había mostrado promisorio para tratar la dificultad respiratoria en los bebés prematuros, pero nunca se había comparado con la terapia de ventilador en este grupo de pacientes", señaló el Dr. Alan E. Guttmacher, director en funciones del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver, en un comunicado de prensa de la institución, que ayudó a financiar el estudio.

El estudio indica que el tratamiento "es una alternativa inicial eficaz a la terapia de ventilador para los bebés muy prematuros de 24 a 27 semanas de edad de la gestación", aseguró Guttmacher.

"Durante décadas, equilibrar los beneficios del suplemento de oxígeno contra los riesgos en estos bebés muy prematuros ha sido una inquietud de los médicos", señaló en el comunicado de prensa la Dra. Susan B. Shurin, directora encargada del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre. "Los resultados de este gran ensayo clínico de bebés nacidos con un peso extremadamente bajo ayudarán a tomar decisiones administrativas informadas para mejorar las probabilidades de supervivencia y reducir las complicaciones asociadas con problemas de la respiración en estos vulnerables pacientes".

Los investigadores llegaron a sus conclusiones tras estudiar a 1,316 bebés nacidos entre la semana 24 y la 27 del embarazo, en lugar de en el momento normal a las 40 semanas. Los estudios serán publicados en línea el domingo en la revista New England Journal of Medicine, para coincidir con su presentación el domingo en la conferencia internacional de la American Thoracic Society en Nueva Orleáns.

Fuente: Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development, news release, May 16, 2010

   

FELICITACIONES A TODOS LOS PROFESIONALES DE ENFERMERIA EN SU DIA

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) ha celebrado este día desde 1965. En enero de 1974, se tomó la decisión de conmemorar  el día 12 de mayo motivado a que era la fecha  aniversario del nacimiento de Florence Nightingale, quien es ampliamente considerada como la madre de la enfermería moderna. Cada año, el CIE se prepara y festeja el Día Internacional de la Enfermera. En algunos países  Florence Nightingale ya no es vista como un modelo a seguir y se ha asignado dicha fecha a conmemorar el natalicio de enfermeras locales que han marcado trascendencia en la salud y el cuidado, citamos como ejemplo a Inglaterra, quien a través del sindicato de la salud  que agrupa a todo el conglomerado de enfermería transfirió la festividad al 21 de Mayo, fecha en la cual se conmemora el natalicio de Elizabeth Fry, una reconocida enfermera fundadora del Instituto de las Hermanas de la Enfermería, el cual se caracterizo por el trabajo humanitario con los presos ingleses, entre 1800 y 1830.

Algunos países Latinoamericanos tienen su propia historia en cuanto al cambio de fecha  considerado por el CIE. Entre 1810 y 1905 la medicina en México, y por ende la enfermería, sufrió un estancamiento a causa de grandes acontecimientos trágicos, como la invasión de Estados Unidos (1847), la invasión francesa a causa de un endeudamiento con ese país (1864) y el triunfo de la Lucha de Independencia. Una mujer religiosa a la que se calificó de la más notable enfermera de México y que se llamaba Sor Micaela Ayans, empezó una labor extraordinaria en la guerra contra los estadounidenses. Apoyada por tres compañeras, brindó cuidados a los heridos, convirtió los claustros en salas para enfermos, improvisó camas, consiguió medicinas, pidió caridad y logró crear el Hospital de San Pablo (posteriormente Hospital Juárez), donde las Hermanas de la Caridad eran parte fundamental. El 6 de Enero de 1938 motivado a la celebración del egreso de nuevas profesionales de la enfermería en el Instituto Politécnico Nacional, se realizó una convención masiva donde se aprobó celebrarlo cada año como el Día Nacional de la Enfermería.

Desde hace 54 años se conmemora en el Perú el Día de la Enfermera, esto a raíz de una decreto que expidió el Papa Pío XII el 30 de agosto de 1955, que coincidió con la celebración del Día de Santa Rosa de Lima. El 10 de setiembre de 1958, el Papa Pio XII, respondiendo al pedido de enfermeras peruanas, decreta a Santa Rosa de Lima como la patrona de las enfermeras del Perú. Con relación a la República de Argentina cada 21 de Noviembre se festeja el día Nacional de la Enfermería fecha en que se celebra el día de la Virgen de los Remedios. Actualmente existe un grupo de enfermeros que aspiran cambios sociales y están luchando por mejoras en la situación laboral de los colegas argentinos, liderizados por Lucia Domínguez y un gran equipo de profesionales con altísima capacidad profesional y fortaleza en la lucha de calle y de tribuna, al mismo han denominado “Agrupación 21 de Noviembre”, los cuales han sido atendidos por autoridades políticas quienes han recibido sus pedimentos, sin embargo también les han cerrado muchas puertas, sin que esto los desmotive o les haga perder fuerza.

En la República Bolivariana de Venezuela se celebra cada 12 de Mayo el Día Internacional del Profesional de Enfermería, motivo de orgullo y alegría en todas las regiones y estados.  Se realizan reuniones organizadas por cada colegio de enfermería local que van desde Jornadas científicas, festejos, premiaciones y la tradicional eucaristía religiosa para fortalecer la Fé y la unión entre los profesionales. Paralelamente la empresa privada desarrolla un  agasajo interno en cada clínica o centro médico que va desde un lujoso almuerzo hasta obsequios a cada enfermera (o) con las tradicionales palabras de directivos y la jefatura de enfermería. No obstante  no todo es alegría y motivo de euforia, en el ámbito gubernamental solo pequeñas organizaciones como alcaldías o gobernaciones manifiestan su júbilo y reconocimiento a este día, mediante la entrega de pergaminos o diplomas a los profesionales más destacados según listado previo entregado por los colegios organizados.

A nivel del gobierno nacional se hace alguna pequeña mención al trabajo enfermero en la asamblea nacional o mediante la intervención del ministro en una noticia del momento donde recuerda tal celebración. Como ya todos sabemos, no fuimos incluidos en el reciente aumento salarial hecho a los Médicos, Militares y Trabajadores con salario mínimo. Nuestra Federación de Colegios de Enfermería ha introducido una serie de peticiones en el contrato colectivo que se viene discutiendo desde hace varios años y no se ha obtenido una respuesta positiva por el gobierno nacional. Hoy día el salario de un profesional de enfermería es muy similar al de un trabajador sin mano calificada (Sin desconocer sus méritos, importancia para la producción en cualquier empresa y capacidades), parece no tener importancia el hecho de haber estudiado en una universidad, de aplicar el conocimiento científico en la atención del paciente y de cubrir muchas veces el trabajo médico cuando estos profesionales escasean en los hospitales.

En este sentido, sin caer en diatriba política SOVENI quiere hacerles llegar la más grande “FELICITACION” a  todos y cada uno de esos profesionales que se destacan por su labor con mística, amor, arte, desinterés y que creen en sus ideales, con la firme esperanza de que a futuro la situación económica mejoré y elevando una plegaria al todopoderoso para que las autoridades gubernamentales a las cuales les compete la revisión de nuestro contrato colectivo, tengan una luz que les permita revisar y aprobar todas las solicitudes pendientes con el reconocimiento de los retroactivos a que haya dado lugar ese retardo. Así mismo este 12 DE MAYO vamos a salir  a celebrar en tranquilidad pero con  mucho ruido, manifestándonos con escritos, entrevistas en la radio, la prensa, la televisión, escribiendo en las ventanillas de nuestros vehículos “Soy Enfermera (o) y merezco un Mejor Salario” o frases como “Que haría Nuestro Hospital sin  Enfermeras(os)”, una forma diferente de festejar, pero con un mensaje profundo de analizar.

Lcdo. Jaime Castellanos

Presidente de SOVENI

MgSc. Julher Rivera

Vicepresidente de SOVENI

Lcda. Andira García

Secretaria

Lcda. Bexi Parra

Tesorera

MgSc. Mariot Bermúdez

1er. Vocal

Lcdo. Jesús Romero

Publicidad y Mercadeo

Lcdo. Daniel Lizcano

2do. Vocal

   

INTERRUMPIR A UNA ENFERMERA AUMENTA LOS ERRORES EN LA ADMINISTRACION DE MEDICAMENTOS

Un estudio encuentra que en los hospitales, los percances aumentan junto con las distracciones.

Distraer a un piloto de avión durante el carreteo, el despegue o el aterrizaje podría llevar a un error crítico. Aparentemente, lo mismo sucede con las enfermeras que preparan y administran medicamentos a los pacientes de hospital. Un estudio reciente muestra que interrumpir a las enfermeras mientras atienden las necesidades de fármacos de los pacientes aumenta las probabilidades de error. A medida que aumenta el número de distracciones, igual sucede con el número de errores y el riesgo para la seguridad de los pacientes.

"Encontramos que mientras más interrupciones sufría una enfermera mientras administraba un medicamento a un paciente específico, mayor era el riesgo de que ocurriera un error grave", apuntó la autora principal del estudio Johanna I. Westbrook, directora de la Unidad de investigación e información en informática de la salud de la Universidad de Sídney en Australia. Por ejemplo, cuatro interrupciones en el curso de una sola administración de un fármaco duplicaba las probabilidades de que el paciente experimentara un percance importante, según el estudio, que aparece en la edición del 26 de abril de la revista Archives of Internal Medicine.

Los expertos afirman que el estudio es el primero en mostrar una relación clara entre las interrupciones y los errores con los medicamentos. "Brinda evidencia importante para identificar los factores y circunstancias que contribuyen y pueden llevar a un error con los medicamentos", comentó Carol Keohane, directora de programa del Centro de excelencia para la investigación y práctica de la seguridad del paciente del Hospital Brigham and Women's de Boston.

"Los pacientes y familiares no comprenden que es peligroso interrumpir a las enfermeras mientras trabajan para la seguridad del paciente", añadió Linda Flynn, profesora asociada de la Facultad de enfermería de la Universidad de Maryland en Baltimore. "He visto a mis propios familiares interrumpir a la enfermera mientras está frente a un carrito lleno de medicamentos para pedirle otra toalla o alguna otra cosa inadecuada". Julie Kliger, directora de programa del Programa de liderazgo integrado en enfermería de la Universidad de California en San Francisco, señaló que administrar medicamentos se ha vuelto tan rutinario que todo el que tiene algo que ver (las enfermeras, los trabajadores de atención de salud, los pacientes y las familias) se han vuelto displicentes.

"Necesitamos ver esto bajo otra perspectiva, o sea, que se trata de una función importante y crítica", apuntó Kliger. "Necesitamos darle el respeto que merece debido a su alto volumen, alto riesgo y, si no lo hacemos bien, daño al paciente y costo en dinero". Varios estudios han revelado que alrededor de la tercera parte de los errores nocivos con los medicamentos ocurre durante la administración del fármaco. Pero antes de este estudio, había pocos datos, o ninguno, sobre el papel de las interrupciones.

Para el estudio, los investigadores observaron a 98 enfermeras preparar y administrar 4,271 medicamentos para 720 pacientes de dos hospitales académicos de Sídney entre septiembre de 2006 y marzo de 2008. Usando computadoras de mano, los observadores registraron los procedimientos de enfermería durante la administración del medicamento, los detalles del medicamento administrado y el número de interrupciones al proceso.

El software permitió recolectar datos sobre varios medicamentos y pacientes mientras las enfermeras preparaban y administraban medicamentos, y visitaban a los pacientes durante una ronda de fármacos. Los errores se clasificaron como "fallas del procedimiento", como no leer la etiqueta del medicamento, o "errores clínicos", como administrar el medicamento o la dosis erróneos.

Apenas una de cinco administraciones de fármacos (19.8 por ciento) estaba completamente libre de errores, según encontró el estudio. Las interrupciones ocurrieron en más de la mitad (53.1 por ciento) de todas las administraciones y cada interrupción se relacionó con un aumento del 12.1 por ciento, en promedio, de las fallas de procedimiento, y de 12.7 por ciento en los errores clínicos.

La mayoría de los errores (79.3 por ciento) fueron menores y tuvieron poco o ningún impacto sobre los pacientes, según el estudio. Sin embargo, 115 errores (2.7 por ciento) se consideraron importantes y todos fueron errores clínicos. No verificar la identificación del paciente contra su tabla de medicamentos y administrar medicamentos en el momento erróneo fueron los problemas de procedimiento y clínicos más comunes, respectivamente, según se informó en el estudio.

En un editorial acompañante, Kliger describió un remedio potencial, una "hora protegida" durante la cual las enfermeras se enfocarían en la administración de medicamentos sin tener que hacer cosas como contestar el teléfono o a llamadas por megafonía. Kliger dijo que la idea se basa en la regla de la "cabina estéril" de la Administración Federal de Aviación de EE. UU. Esa regla, según el Sistema de Reportes de Seguridad de Aviación, prohíbe las actividades y conversaciones no esenciales con el personal de vuelo durante el carreteo, el despegue, el aterrizaje, y todas las operaciones de vuelo por debajo de los 10,000 pies (poco más de 3,000 metros), excepto cuando peligre la operación segura de la nave.

De forma parecida, en la enfermería, no todas las interrupciones son malas, añadió Westbrook. "Si le están dando un fármaco y no sabe para qué, o no está seguro, debe interrumpir y preguntarle a la enfermera", aconsejó.

Fuente:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_98103.html

   

IMPLICACIONES CLINICAS DEL SIGNO DE CINTURON DE SEGURIDAD EN EL TRAUMATISMO CERRADO

Dres. Sharma OP, Oswanski MF, Kaminski BP, Issa NM, Duffy B, Stringfellow K, Lauer SK, Stombaugh HA


Am Surg 2009; 75(9): 822-827

Introducción

El cinturón de seguridad reduce la morbilidad y la mortalidad en los accidentes con vehículos de motor (AVM) [1] y las campañas públicas de seguridad en las últimas 3 décadas han incrementado el uso nacional del cinturón, desde menos del 35% en 1975 al 82% en 2007 [2]. No obstante, el uso del cinturón de seguridad acarrea el potencial para patrones específicos de lesiones regionales [3-6]. En 1951, Teare fue el primero en reportar las lesiones relacionadas con el uso del cinturón de seguridad provocadas por la flexión forzada del torso o por un impacto súbito, en los accidentes con aeroplanos [7]. Casos de complejas lesiones por el cinturón de seguridad fueron reportados prontamente después de la introducción de los mismos en los automóviles a mediados de la década de 1950. Garret y Braunstein acuñaron el término “síndrome del cinturón de seguridad” en 1961 para los pacientes con contusiones en la pared abdominal, lesiones intraabdominales y fracturas de la columna lumbar y pelvis [8]. La posibilidad de fracturas también se asocia frecuentemente con la lesiones relacionadas con el cinturón de seguridad [5,9-11].

El signo del cinturón de seguridad (SCS) es definido como una contusión, hematoma o equimosis en el abdomen, tórax o cuello, correspondiente al sitio de sujeción [8]. El SCS fue visto en el 12% de las víctimas de 117 AVM en un estudio prospectivo de Chandler y col., en 1997 [12]. En otro reporte retrospectivo, el SCS fue observado en el 61% de los 99 pacientes con sujeción que presentaban lesiones abdominales [13]. Allen y col., reportaron lesiones en vísceras huecas (LVH) en cerca del 1% de todos los pacientes con traumatismo cerrado pero en el 10% de los pacientes con SCS [14]. Otros estudios han corroborado resultados similares [6,15]. El presente trabajo fue llevado a cabo para evaluar la incidencia del SCS y la lesiones regionales asociadas, entre los pacientes lesionados en AVM que fueron tratados en un centro de trauma de Nivel 1.

Pacientes y métodos

El protocolo de este estudio fue aprobado por el Comité de Revisión Institucional para evaluar prospectivamente todos los pacientes de trauma desde 2002 a 2003 con mecanismo de lesión por AVM en búsqueda del SCS. Todos los pacientes con SCS fueron admitidos en el centro de trauma de Nivel 1 para observación, investigación y tratamiento. El uso de sujeción por parte de los pacientes fue documentado después de revisar los registros prehospitalarios, de entrevistar a los paramédicos y otros profesionales médicos que transportaron a los pacientes, entrevistas con el personal policial y evidencia física. El SCS fue confirmado con la presencia de contusión, hematoma o equimosis en el abdomen, tórax o cuello, correspondiente al sitio de sujeción al vehículo automotor. Los investigadores efectuaron un análisis detallado del registro de trauma, incluyendo el número total de admisiones, admisiones por traumatismo cerrado y todos los pacientes con AVM en las siguientes cohortes: 1) pacientes con sujeción con o sin SCS; 2) pacientes sin sujeción y 3) pacientes con desconocimiento del uso de sujeción. Los pacientes con sujeción fueron analizados por edad (niños menores de 16 años y adultos de 16 o más años). Los investigadores recolectaron puntos de referencia para todos los pacientes, incluyendo Injury Severity Score (ISS), Revised Trauma Score (RTS), Glasgow Coma Scale (GCS) y duración de la estadía. Las lesiones fueron categorizadas como menores si el ISS era de 2 o menos. Las lesiones regionales fueron evaluadas para cabeza, tórax, abdomen, columna y extremidades. Las LVH incluyeron el trauma cerrado intestinal y mesentérico (TCIM) y las lesiones de la vejiga. Los pacientes con lesiones menores fueron excluidos del análisis de las lesiones regionales.

Los investigadores analizaron los datos utilizando el registro de trauma TraumaBase®. Se usaron estadísticas descriptivas para detallar la muestra. Los análisis estuvieron basados en todas las respuestas, utilizando X2, media, geomedia, desvío estándar, puntajes W y M y pruebas t para examinar la relación entre las variables (P < 0,05 estadísticamente significativa ± 3%).


Resultados

Durante el período en estudio, 2.480 pacientes fueron admitidos en el servicio de trauma; 96% (2.371 de 2.480) presentaron traumatismo cerrado. La etiología más común del trauma cerrado fueron las caídas (44% [1.035 de 2.371]), seguida por los AVM (27% [641 de 2.371]), asaltos (6% [137 de 2.371]), accidentes con motocicletas (4% [84 de 2.371]), y lesiones a peatones [4% [84 de 2.371]).

De los pacientes lesionados en AVM, 55% (351 de 641) habían tenido sujeción, 27% (174 de 641) no la tenían y en 18% (176 de 641) se desconocía. La edad media de la muestra en estudio fue de 36,01 ± 22,7 años en los que tenían sujeción y 28,36 ± 18,03 en los sin sujeción (P = 0,02). Los pacientes sin sujeción estuvieron más severamente lesionados, con un ISS más alto (11,33 vs 7,62), mayor mortalidad (5,7 vs 1,1%), puntajes de GCS más bajos (13,79 vs 14,46 y menor RTS (7,39 vs 7,71) en comparación con los que tenían sujeción (P ? 0,05). Los pacientes sin sujeción tuvieron más fracturas de costillas, hemoneumotórax y lesiones en cabeza y extremidades.

El SCS se observó en el 21% (72 de 351) de los pacientes con sujeción conocida y en el 11% (72 de 641) de todas los pacientes lesionados en AVM. Los pacientes con SCS tuvieron RTS más altos (7,78 vs 7,70) y puntajes GCS (14,2 vs 14,4) más bajos, en comparación con los pacientes con sujeción pero sin SCS (P ? 0,005). Otros parámetros fueron similares pero no estadísticamente significativos (ISS 9,82 vs 7,08, duración de la estadía 4,7 vs 3,9 y mortalidad 1,4 vs 1,1%; P ³ 0,05).

Hubo una mayor incidencia de trauma torácico y abdominal en los pacientes con SCS. La LVH fue 7,7 veces más alta (8,3% [6 de 72]) en los pacientes con SCS en comparación con 1,07% de LVH (3 de 279) en pacientes sin SCS (P < 0,05). El TCIM fue 9,8 veces mayor (6,9% [5 de 70] vs 0,7% [2 de 279], P = 0,03). El trauma sobre órganos sólidos fue 5,7 veces mayor (17 vs 3%, P = 0,006). Las lesiones esplénicas fueron 25 veces mayores en los pacientes con SCS (9,7% [7 de 72] vs 0,4% [1 de 279], P < 0,05) y las lesiones hepáticas fueron 3,1 veces mayores (5,6% [4 de 72] vs 1,8% [5 de 279], P < 0,05). Las fracturas de costillas fueron 2,4 veces mayores, con un 26% (19 de 72) en los pacientes con SCS versus 11% (32 de 279) de la cohorte (P = 0,02). Tres fracturas de Chance fueron diagnosticadas exclusivamente en los pacientes con SCS positivo, incluyendo dos conductores de 19 años de edad con sujeción (sin LVH ni trauma de órganos sólidos) y un niño de 4 años ocupante de asiento trasero con el cinturón inapropiadamente aplicado (con lesión esplénica asociada). Los pacientes pediátricos tuvieron más LVH (18 vs 6,5%), menos lesiones de órganos sólidos (9 vs 18%) y menos fracturas de costillas (9 vs 18%), cuando se los comparó con los pacientes adultos (P < 0,05).

Las lesiones menores fueron observadas en el 22% (16 de 72) de los pacientes con SCS y en el 30% (85 de 279) de los pacientes sin SCS. Excluyendo los pacientes con lesiones menores, las lesiones fueron más significativas en el restante 78% (56 de 72) de los pacientes con SCS y en el 70% (194 de 279) de los pacientes sin SCS.

Hubo 19 conductores con tres (6%) LVH, seis (12%) traumas de órganos sólidos y 22 (45%) lesiones torácicas (14 [29%] fracturas costales). Los restantes 23 pacientes con SCS fueron pasajeros con tres (13%) LVH, seis (26%) traumas de órganos sólidos y 11 (48%) lesiones torácicas (cinco [22%} fracturas costales). Los pasajeros tuvieron una más alta incidencia de LVH y de trauma de órganos sólidos que los conductores (13 y 26% vs 6 y 12%, respectivamente, P < 0,05).

Los pacientes con SCS tuvieron 64 lesiones subyacentes con 0,9 injurias por paciente (64 de 72). Muchos pacientes tuvieron más de una lesión en una región anatómica. Las lesiones subyacentes fueron vistas en 34 pacientes (47% [34 de 72]). Hubo 29 lesiones intraabdominales identificadas en 43% (29 de 67) de los pacientes con SCS abdominal. Veinticinco lesiones torácicas subyacentes fueron diagnosticadas en 57% (25 de 44) de los pacientes con SCS torácico. Comparado con los pacientes con SCS, 279 pacientes con sujeción sin SCS tuvieron 39 (14%) lesiones intraabdominales y 32 (11%) torácicas (P < 0,05).

Discusión

Los AVM son la causa principal de muerte y discapacidad en los Estados Unidos, resultando en 2.661.379 lesiones [16] con 37.248 muertes [17] en 2007. Los cinturones de seguridad son el medio más efectivo de prevenir la muerte en los AVM. En el año 2000, Kahane [18] reportó que los cinturones de seguridad fueron 45% efectivos en la prevención de la muerte en los pasajeros de automóviles y 60% efectivos en prevenir la muerte en los camiones livianos. El 66% de los pacientes con uso conocido del cinturón de seguridad tuvieron sujeción en el presente reporte, comparado con el promedio nacional de 81% [1]. Los pacientes sin sujeción tuvieron mortalidad más alta, 5,7% en oposición al 1,1% (P < 0,05) en este reporte; la mortalidad en los pacientes con sujeción permaneció igual en presencia o ausencia de SCS (1,4% vs 1,1%, P > 0.05).

El presente reporte concordó con los bien documentados beneficios protectores del uso del cinturón de seguridad. Los pacientes que tenían sujeción en este reporte tuvieron ligeramente más edad, con ISS, LVH, trauma de órganos sólidos mayores y menor mortalidad, en comparación con los pacientes sin sujeción; estos hallazgos fueron similares a aquellos reportados por otros investigadores en las últimas 3 décadas [19-21].

Chandler y col. [12], reportaron el SCS en 12,5% de los adultos lesionados en AVM comparado con 11,3% en el actual reporte (incluyendo 20,5% de pacientes con uso conocido de sujeción). Un estudio prospectivo de Velmahos y col. [22], detectó el SCS en 11,8% de todos los pacientes en los AVM y 18,8% de los pacientes con uso conocido del cinturón de seguridad. En un reciente análisis de la base de datos de Partners of Child Passenger Safety [23], el hematoma abdominal fue observado en 1,3% de los pacientes lesionados en AVM con trauma abdominal significativo en el 15,7%; el SCS fue observado en 3% de los pacientes con traumatismo cerrado de abdomen en el presente reporte. Allen y col. [14], encontraron equimosis de la pared abdominal (EPA) en 3,5% de los pacientes con traumatismo abdominal cerrado. La incidencia de EPA en relación con el SCS no fue analizada en el presente estudio, pero el trauma abdominal fue visto en el 20,6% de las víctimas de AVM, independientemente del hematoma o SCS abdominal.

Las lesiones abdominales fueron detectadas en el 23% de los pacientes con SCS y en el 3% de los pacientes sin el SCS en un reporte [22]. Los pacientes con SCS en la presente serie tuvieron más lesiones torácicas (46 vs 23%) y abdominales (39 vs 14%) que los pacientes sin SCS (P < 0,05). Los pacientes con SCS tuvieron más LVH (8,3 vs 1,07%, PP = 0,02) y trauma de órganos sólidos (17 vs 3%, P = 0,006), con una incidencia más alta de lesiones esplénicas y hepáticas. Las LVH (incluyendo TCIM y lesiones vesicales) fueron 7,7 veces y el TCIM 9,8 veces mayores (6,9 vs 0,7%, P = 0,03) en los pacientes con SCS. El 67% de los pacientes con LVH tenían SCS en un reporte (54% en niños y 70% en adultos) [14], comparado con una tasa de incidencia del 61% en una publicación previa de este centro de trauma [6]. Fakhry y col., reportaron recientemente que los pacientes con SCS tenían un riesgo 2,4 veces mayor de lesión del intestino delgado, pero el riesgo absoluto fue bajo (menos del 5%) [16]. El TCIM fue diagnosticado en el 21% de los pacientes con SCS y 11% de los pacientes con EPA [12,14], mientras que el TCIM fue visto en el 84% de los pacientes con SCS en un reporte previo [24]. £ 0,.05), fracturas costales (26 vs 11%,

En el reporte actual, los pacientes con SCS tuvieron una incidencia 5,1 veces mayor de trauma de órganos sólidos (P = 0,006). El trauma esplénico fue 24 veces mayor (9,7 vs 0,4%) y las lesiones hepáticas 3,1 veces mayores (5,6 vs 1,8%, P < 0,05). Las fracturas costales fueron 2,4 veces más altas (P = 0,02). Los pacientes tuvieron más lesiones hepáticas que esplénicas (21 vs 13%) en un estudio [25].

Los niños con SCS tuvieron una incidencia más alta de LVH (18 vs 6,5%) pero menos lesiones de órganos sólidos (9 vs 18%) y de fracturas costales (9 vs 18%) que los adultos con SCS. Allen y col., reportaron un 13,5% de incidencia de LVH en niños en comparación con 10,5% en adultos con EPA [14]. En otro reporte reciente [10], 48% de los niños con SCS tuvieron una laparoscopía y/o laparotomía. Sivit y col. [25], reportaron lesiones intraabdominales en el 64% de los niños con SCS más lesiones de órganos sólidos que LVH (28 vs 23%).

El mecanismo más común de lesión relacionada con AVM se asoció con la colocación del cinturón de seguridad directamente sobre los órganos subyacentes. El impacto del emplazamiento del cinturón de seguridad sobre el abdomen superior y el tórax resulta en fracturas costales, contusión pulmonar y lesiones intestinales, hepáticas y esplénicas [26]. Estos hallazgos son aparentes en el presente reporte; 47% (34 de 72) de los pacientes tuvieron lesiones subyacentes.

Las fracturas de Chance fueron observadas en 4,2% de los pacientes en la presente serie, comparado con 2 a 3% en algunos reportes [6,15] y una incidencia mucho mayor (11 a 18%) en otros estudios [10,14,25]. No hubo LVH identificada en los pacientes con fractura de Chance en este reporte, aunque un paciente tenia un trauma esplénico concomitante. Otros investigadores han encontrado una incidencia del 18 al 63% de LVH en pacientes con fractura de Chance [14,27-29].

Aunque la presencia o ausencia del SCS fue documentada al arribo del paciente en el centro de trauma donde se desempeñan los autores de este trabajo, la naturaleza retrospectiva del análisis de este registro de trauma tiene sus limitaciones.

Los pacientes con SCS requieren hospitalización para observación estrecha aún si la TC es normal [12]. Los hallazgos de TC pueden ser sutiles, inespecíficos y engañosos, justificando un escrutinio adicional en los casos de SCS [6]. Fakhry y col., reportaron TC normales en el 13% de los pacientes con perforación del intestino delgado [15]. Para la identificación de lesiones ocultas en los pacientes de trauma con SCS es de importancia fundamental sospechar, observar, identificar y tratar un espectro de serias lesiones asociadas con el uso de sujeción en un AVM.

Conclusiones

El signo del cinturón de seguridad se asocia con una incidencia más alta de LVH, trauma de órgano sólido y fractura costal. En el presente estudio, las LVH fueron más comunes en niños, mientras que las lesiones de órganos sólidos y las fracturas costales fueron observadas más frecuentemente en los adultos con SCS. Las fracturas de Chance fueron vistas exclusivamente en pacientes con SCS. El 47% de los pacientes tuvo lesiones por debajo del cinturón de seguridad. Se debe descartar una miríada de lesiones subyacentes relacionadas con el SCS mediante el uso de un conjunto diverso de modalidades diagnósticas y estrecha observación.

Comentario y resumen objetivo: Dr. Rodolfo D. Altrudi

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Fuente: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=62819&uid=356323


   

USAN CELULAS MADRE EN TRANSPLANTE DE TRAQUEA

Londres, EFE - Un británico de diez años se ha convertido en el primer niño en recibir un trasplante de tráquea en el que se utilizaron células madre del propio paciente para reducir las posibilidades de rechazo sin necesidad de inmunosupresores.

Antes del trasplante, que tuvo lugar durante nueve horas en el hospital Great Ormond Street de Londres, los médicos extrajeron células madre de la médula ósea del paciente para cultivarlas junto a la tráquea de un donante.

Los médicos redujeron la tráquea a su pura estructura de colágeno para inyectar luego en ella esas células troncales que los médicos confían en que se transformen en células especializadas que conformen el interior y el exterior de la nueva tráquea.

El pequeño padecía una enfermedad conocida como estenosis traqueal congénita, que se caracteriza por un estrechamiento de las vías respiratorias.

El paciente había sido sometido a varias operaciones para ensanchar ese órgano, pero en noviembre sufrió complicaciones tras el desgaste de una cánula (stent) que servía para abrir su tráquea y el trasplante se convirtió en la mejor alternativa.

Hace dos años la colombiana Claudia Castillo se convirtió en la primera persona del mundo en recibir una tráquea que había sido cultivada previamente con células madre de su médula espinal.

Ahora, Castillo, que fue operada en el Hospital Clínico de Barcelona, lleva una "vida normal" ya que no necesita tomar los habituales fármacos inmunosupresores que se suministran a los pacientes que han recibido algún trasplante, para evitar que su cuerpo rechace el órgano.

El experto en medicina regenerativa de la Universidad de Londres Martin Birchall, que colaboró en ambos trasplantes, afirmó que esta técnica permitirá que se generalice el uso de células madre en los trasplantes de órganos más allá de los hospitales especializados.

Sin embargo, añadió que serán necesarios más ensayos clínicos para poder emplear este tipo de cirugía en el trasplante de otros órganos como el esófago.

   

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